Fixon, nacido en los años ochenta en México, es uno de los pilares del techno y la música electrónica tanto en su país como en América Latina o Europa. De trato cálido y afable, ágil con las palabras gracias posiblemente a su interés por la literatura y todo tipo de arte, con un sentido del humor fino y elegante, a mediados de 2021 tuve la suerte de compartir una extensa charla con el fundador de ANAØH Records y Vector Functions junto a Dig-it.

ANAØH Records cumplió el pasado 2021 sus primeros cinco años de vida, un proyecto al que Fixon ha sumó su experiencia con Vector Functions y su aprendizaje mucho más allá de sus estudios musicales. En un año tan complejo como el que dejamos atrás, lleno de incertidumbre en muchos aspectos y, en especial, en el mundo de la música y los eventos musicales —a día de hoy, en Europa, muchos países incluyendo varias zonas de España, han vuelto a cerrar clubes de golpe y porrazo, dejando al sector más cerca del hundimiento tras apenas un par de meses de apertura—, la conversación con Fixon fue reconfortante, emotiva e inspiradora.

Es un placer poder publicarla finalmente, con la idea de poder adentraros en su trayectoria y a su intensa dedicación a la música electrónica. Ojalá también sea un catalizador de posibles ideas y proyectos para los lectores y lectoras, puesto que sus palabras y experiencia transmitida en la conversación son, además de interesantes e inteligentes, profundamente útiles.

ANAØH Records cumplió en 2021 cinco años, y su solidez actual es fruto de mucho trabajo y constancia. Además, el proyecto llegó cuando tú ya tenías una carrera como artista, y experiencia en el mundo de la música electrónica. ¿Cuál fue el trabajo previo antes del lanzamiento del sello?

La idea de tener un sello nace al terminar mis estudios profesionales, ingeniería de audio y producción musical. Mi principal inquietud era montar un sello discográfico. Estoy hablando del año 2007. La primera persona en la que pensé fue uno de mis profesores de la Universidad, Dig-it, para explicarle la idea y que me ubicase en el camino. Le planteé que quería hacer un sello y que quería que el primer release fuese de él. A su vez, él me dijo “yo también estoy planeando hacer un sello y quiero que el primer release sea tuyo”. Por aquel entonces comencé a investigar y a documentarme para preparar el proyecto. Internet no era lo que es ahora, no había tanta información a mano. Hacía búsquedas en Yahoo! (antes de Google) del estilo “¿Cómo hacer que mi música esté en Beatport?”. Recuerdo enviarle unas demos a Reeko, le di unos CDs a una prima mía de Madrid, y ella se los hizo llegar a él. Era bastante más complejo que ahora entender cómo funcionaba un sello y no había a quien preguntarle. 

De Bandcamp ni hablamos.

Nada, Beatport era una plataforma nueva, muy austera, y no sabías cómo contactarlos para que tuviesen tu música. Además, mi dominio del inglés era escaso. Verdaderamente era complicado. Así que simulé que creaba una discográfica siendo yo uno de los artistas del ello y me presentaba como tal, hasta que realmente pudiese crearlo, para ir obteniendo información y aprender más detalles. ¡Así me di cuenta de lo mal que me habían dado la materia Music Business en la Universidad!. De hecho, en clase, con la inexperiencia que teníamos, apenas hacíamos preguntas, y no fue hasta más tarde que surgieron todas las cuestiones.

Años más tarde, la relación con Dig-it había crecido mucho, ya no era solo mi antiguo maestro, sino también uno de mis mejores amigos. Nuevamente le escribí y le comenté que ya había logrado entender cómo funcionaba el proceso para crear el sello discográfico y que sabía lo había que hacer para lanzarlo debidamente. Le pregunté si quería formar parte del proyecto y así fue cómo nació Vector Functions, lanzándolo juntos, hace siete años, con un primer release de otro buen amigo nuestro, Fixeer, mexicano también. Tras unos años trabajando con Vector Functions, me sentí con la necesidad de plasmar un sonido distinto sin romper la cadena musical que se había creado en Vector Functions ni la identidad sonora que tenía. Me planteé crear ANAØH, estaba muy agradecido pero un poco cansado de depender de que un diseñador me entregase el arte, de que el artista me entregase la música y Dig-it los másters. Dependía de muchas personas cuando el trato lo cerrábamos solo el artista y yo. Me planteé sacar un sello en el que pudiese hacerlo todo yo. Me puse a estudiar diseño gráfico, porque solo sabía un poco. Aunque, por el romanticismo de los buenos amigos, no pude evitar preguntarle de nuevo a Dig-it si quería formar parte del nuevo proyecto también. La diferencia fue que esta vez teníamos que tener un calendario anual, un mayor compromiso, etcétera, y estuvo de acuerdo. Salimos con un primer lanzamiento del que este mes de marzo de 2021 se cumplieron 5 años. 

Al inicio de ANAØH dudaba un poco del sonido que encontraríamos, de cómo iría evolucionando, aunque hemos ido encontrando el sonido techno con lo que nos sentimos más cómodos. Para estos primeros cinco años hemos decidido no publicar una recopilación, porque en estos momentos de pandemia tampoco hay nada que festejar. Es complicado sacar un release en vinilo y ahora no se pueden hacer fiestas, por lo que lo dejaremos pasar y quizás al sexto o al séptimo año lo celebraremos con algo especial. 

A la hora de enfocar el trabajo del sello, arrancando primero con Vector Functions y luego con el salto a ANAØH, hiciste un “trabajo de campo” riguroso para documentarte y poder aprender cómo funcionaba una discográfica. Miraste también referencias más allá de la música electrónica, e incluso a décadas anteriores.

Todos estos años en los que no logré tener un sello discográfico y en los que no sabía cómo llevarlo, fui investigando a lo largo de los años y entendiendo cómo funcionaba un sello discográfico multinacional, que era lo único sobre lo que había información en Internet, y con los años lo fui reforzando. Ahora más que nunca creo que hemos encontrado la forma de trabajo, por aquel entonces aprendí cómo funcionaban las grandes discográficas, las grandes de los noventa y los dos mil, como Sony, Warner, BMG. ¿Cómo funcionaba Interscope Records? Justo recién sacaron un documental en Netflix, que te recomiendo. ¿Qué áreas tenían? Desde el departamento de contabilidad al de nuevos medios, el A&R, por ejemplo. Y tenía que ir descifrando los departamentos que no conocía. Me empapé de todo ello y luego fui descartando las áreas que no necesitaba o cuáles sí servían para un sello independiente. Luego, vimos quién iba a llevar cada área, repartiéndonos los trabajos con Dig-it. Desgraciadamente, creo que al hacer las cosas de una manera tan “purista”, algo que a veces nos ocurre a los que estamos metidos en la música, sin preguntar nada, solo intentando encontrar información y compartirla de persona en persona, se nos olvida de que existen muchos otros medios para documentarnos. Y, a fin de cuentas, lo que tenemos con nuestros sellos discográficos son pequeñas empresas, en las que invertimos nuestro dinero cuando regresamos de un gig, y si bien el objetivo final no es ganar dinero, sí es necesario saber qué estamos haciendo con él. Por eso es necesario tener un conocimiento mínimo de contabilidad, un conocimiento de ciertas áreas que requiere un sello discográfico o una pequeña empresa para que puedan cubrirse costes y seguir reinvirtiendo. Por eso supimos que un proyecto así necesitaba mucho más que solamente buscar artistas y mandarles un mensaje pidiendo algo suyo. poner una fecha y subirlo a plataformas. Los sellos que hoy están marcando la diferencia son los que han encontrado una identidad gráfica y una identidad sonora. Lo podemos ver hoy con muchos sellos, independientemente de los ya consagrados, los nuevos proyectos que logran avanzar son los que encuentran esas identidades. 

En cierto modo, hoy estamos viviendo de nuevo en los noventas, y eso es porque tal vez desde los ochenta se nos olvidó crear proyectos con identidad. Absolutamente todo lo que ha pasado desde los ochenta hasta ahora ha sido volver a vivir y repetir ciclos, no se ha hecho nada nuevo. Sí puedes hacer un techno genial en 20 minutos desde tu tablet o móvil, pero el techno ya existía. Lo que no hemos logrado y de ahí surgen todos estos ciclos, ha sido darles identidad a estos proyectos. Los sellos y los artistas tenemos una enorme responsabilidad en otorgarles identidad a nuestros proyectos: es una oportunidad y una responsabilidad.

Fixon (ANAØH Records).

Supongo que te refieres a darle una continuidad a los proyectos, no solo en dejarse llevar por el ansia de lanzar cómo sea y de cualquier manera o sencillamente en hacer proyectos que luego desaparecen de la nada y quedan perdidos en el tiempo.

Sí, sin pretender sonar purista, la digitalización de la música trajo un montón de beneficios, pero abarató muchísimo los costes. Hoy en día todo son códigos binarios, ceros y unos, y no es que pasen de moda, sino que pasan desapercibidos. Y es lamentable que existan artistas que están trabajando mucho y están haciendo muchos sacrificios para poder culminar o incluso iniciar una obra —como comprar el mínimo de equipo para producir de manera profesional—, aprender, llevar a cabo el proyecto, resistir con ello, etcétera. Para que entre en un Pen USB y sea tocado dos noches y luego sea borrado. Me pongo triste cuando analizo que esto pasa con mi obra, y me refiero a mi trabajo como “obra” porque tengo una educación artista, no me considero músico pero sí artista. Esto es otra cosa que ha ocurrido con la digitalización: los artistas de música electrónica hemos sido abaratados, y de pronto no se nos otorga el título de artistas, y creo que es una parte fundamental, porque eso dignificará nuestro trabajo, cuando lo asumamos. Porque con la digitalización se ha hecho tan ligero y fácil todo que de golpe se ha perdido la dignificación de nuestro trabajo. Y eso es algo que se puede lograr cuando presentamos obras que intentamos que trasciendan algo más que estar en Beatport. 

En ANAØH creemos en un trabajo integral, en un proyecto en el que exista un trabajo de vídeo, aunque lo hagamos nosotros mismos, y por eso tenemos identidad gráfica. Y aunque se presente una obra digital, que al final son ceros y unos, la intención a fin de cuentas es lo que le da la grandeza, no el formato.

Respecto a lo que comentas del arte y el término artista, por otro lado creo que ha ocurrido justamente que con esta supuesta democratización y abaratamiento de la tecnología, ahora cualquiera que tiene una app y hace algo de música electrónica y la sube a las redes se llama a sí mismo artista, en un sentido de que cualquiera, por el mero hecho de decidirlo, puede serlo y creérselo, cuando en realidad implica un enorme trabajo diario, de años, y también una formación, aunque sea autodidacta. 

Si, no por tener un balón eres Cristiano Ronaldo.

Exacto, y no por ello te llamas futbolista, tienes claro que “te gusta el fútbol”, no que eres futbolista. 

En cierto modo, en estos casos, existe un entorno que determina quién es o quién se dedica a ello y quién no. En el caso de los artistas, de hecho, hasta busqué una vez el sentido etimológico del término. Y artista es “todo aquel que crea algo que considera arte”. Todos somos libres de, con ese ordenador y pinchando dos horas, deberíamos ser libres de denominarnos artistas, ya será el público el que consuma o no consuma lo que tú ofreces. Puede haber alguien que sea pintor, pero cómo juzgas si es un buen pintor o un mal pintor. Con la música ocurre lo mismo, es muy difícil juzgar eso, no hay una tabla para medirlo.

Lo que sí ocurría anteriormente era que, por ejemplo, lograr grabar un disco con su propia música dependía de muchísimos factores, desde el sello discográfico al A&R del sello o, por ejemplo en los noventa, y eso pasaba mucho en la música pop, había pagos y debías reunir cierta cantidad de dinero para dárselo al A&R del sello y, entonces, él te acomodaba para grabar un disco. Eso era también injusto, porque quizás gente muy talentosa que no tenía los recursos suficientes no lograba poder grabar ni editar su música. Hoy en día, simplemente puedes tener tu Bandcamp y compartir tu música. Sin embargo, ahí entra la parte en la que el artista debe profesionalizarse. Por eso tenemos que prepararnos más que solo para hacer buena música. Básicamente, porque creo que el público lo demanda. Quizás hoy he terminado 5 tracks y los subo a mi cuenta, pero qué ocurre después de eso, ¿de qué forma llego al público que al mismo tiempo le llega que subieron también 5 tracks Oscar Mulero o Paula Temple? De ahí creo que llega lo que comentaba de la profesionalización del artista como tal pero también de la distribución. Porque estas plataformas nos han endulzado el oído y son maravillosas pero no basta con subir la música. Es como el tema de Spotify, la gente dice, ‘Genial, ¡mi música ya está en Spotify! Sí, pero no te están pagando nada por ella, necesitas tener cantidades considerables de plays para que veas reflejado algo económicamente. Las plataformas están ahí, pero para que funcione verdaderamente y no solo ocupar espacio en sus discos duros, necesitas mucho más que solo tenerlas: hay que saber algo de marketing, publicidad, estudiar algunas cosas, tener un diseñador gráfico… En mi caso particular, resulta complicado vivir de la música y especialmente en los países latinos, por eso toca aprender a hacer un poco todo. 

Vanity Dust · ANAØH Records Premières

Quería preguntarte también qué piensas de esta enorme fragmentación del mercado, por ejemplo en el caso de la electrónica o el techno: hay tantos sellos y proyectos independientes tan pequeños que al final quedan esparcidos a tal micronivel que nunca logran alcanzar un mínimo de ventas o reproducciones que les permita ni tan siquiera cubrir costes. 

A fin de cuentas, ni cuando existían las grandes discográficas transnacionales, la grabación de música era un negocio realmente lucrativo. El verdadero negocio se encontraba en el espectáculo. X artista sacaba un disco del que le acababan tocando 50 centavos de disco de cada disco que se vendía, porque todo lo demás se iba repartiendo en una cadena. Ahora creo que sí es directo, pero a fin de cuentas tampoco es mucho. ¿Por cuánto puedes vender hoy un track, por 1€ o 1.50€? ¿Cuántos necesitas tener para pagar una Seguridad Social en Europa?

He hablado con muchísimos artistas y creo que los sellos que tenemos son una manera de materializar “físicamente” el amor que tenemos por la música. El artista de música techno vive de las presentaciones, de ahí es de dónde podemos comer. Que cada día hayan más y más sellos discográficos hacen una repartición de los ingresos, pero me parece justo en cierto modo. 

Quizás el punto medio, siendo realistas pero exigentes al mismo tiempo, lo óptimo sería alcanzar cierto punto de sostenibilidad, que por lo menos se cubran los costes de producción mínimos y que eso permita seguir produciendo nuevos releases. Lo digo para intentar ajustar expectativas, y partir directamente de la idea de que apenas se puede ganar dinero montando un sello de música electrónica o techno. En cambio, quizás poder cubrir y retribuir algo al artista.

Eso ya sería un logro gigantesco. Sacando en formato físico, todavía más. Desde hace tiempo Bandcamp, un viernes al mes, no cobra comisión. No te imaginas lo que emocionalmente significa, ver cuánta gente compra ese día. Resulta conmovedor el saber por qué lo hacen. Sí, aunque estoy haciendo un descuento, el mensaje se ha sabido dar a través de todos los sellos que estamos involucrados, haciendo nuestros banners con los logos y toda la difusión. Eso, sumado a los ahorros que teníamos nos ha permitido solventar la máquina física. Nos hemos planteado claudicar un montón de veces, pero no resulta justo para el proyecto ni para los objetivos, ni para los artistas con los que hablamos en 2019 y acordamos un release físico y de golpe llega una pandemia y les tienes que decir que no va a haber su release físico. Fue todo un lío, aquí donde me ves sentado ahora me he visto solo llorando, pensando: vamos a tener que bajar los brazos. Afortunadamente, había algo de ahorros personales y los hemos utilizado para poder continuar. Tuvimos que reducir un 50% la producción, es decir, se dividió en 2 años lo que iba a salir en un año

Volviendo al punto, es complicada la remuneración económica. Aunque triplicáramos nuestras ventas podríamos vivir de esto. No estamos ni saliendo con los costes de producción, y estamos todavía en ello. Hay una frase que desde hace unos meses, cuando vi de pronto que todo el mundo pedía ayuda por redes sociales, cosa que entiendo y no juzgo, queriendo hacer streamings cobrados… Creo que del arte aprendimos a resistir amando. Como artista, eso es lo central, el alma del artista es resistir y creo que es lo que toca en este momento. 

Ya que hablas de la relevancia de lo físico y de cómo habéis sufrido su imposibilidad durante la pandemia, quería preguntarte también por otro formato habitual en ANAØH, los cassettes.

El primer cassette que saqué fue en realidad para Illegal Alien Records, proyecto del que formo parte, aunque mis proyectos personales son ANAØH y Vector Functions. Estábamos viendo, por las relaciones con distribuidores de vinilo y otros formatos, que el cassette volvía a funcionar. Desde España nos comentaron si nos lo habíamos planteado, el equipo de Envelope Structure, y pronto vimos que sellos de música electro y hasta experimentales estaban sacando ediciones especiales en cassette. Por aquel entonces yo había terminado unos temas y charlando con Ricardo Garduno, de Illegal Alien, comentamos lo de los cassettes. Salió la idea: “¿Qué te parece si sacamos un cassette tuyo?” Buscando que sea un EP doble, metimos todos los temas, y dije que genial, pero que tenga un concepto e idea detrás. Lo hicimos y funcionó muy bien. Me encantó la idea, de ahí pensé que quería hacer algo en ANAØH, y teníamos la recopilación anual Hate & Tenderness y decidimos sacarla en cassette. Luego hemos lanzado el cassette de un artista que se llama CRAVO, portugués, que me parece uno de los mejores productores jóvenes techno que hay en la actualidad. El techno portugués está haciendo cosas increíbles: Temudo, Norbak, CRAVO, A Thousand Details… Lanzamos el cassette con remixes de Temudo y Norbak. También están los chicos argentinos Translate & Pulso, que tienen sus propios proyectos pero también hacen colaboraciones. Les contacté para que hiciesen también otro remix, y me sumé yo para finalizar. Para alternar en el calendario, tratamos de coordinarnos con Dig-it. En el próximo release será él el remixer. En noviembre queremos hacer el nuevo Hater & Tenderness con diez nuevos artistas.

Sí está funcionando, sí se vende, pero no es costeable. Cuán caro puedes vender un cassette, sale casi en los mismos precios que solo el digital, más el gasto de envío, y recibiéndolo efectivamente también en digital. Además poca gente tiene la suerte de poder escucharlo, ¡solo algunos afortunados como en tu caso!


[ En cierto momento de la conversación, unos minutos antes, en una parte no transcrita por ser algo no relevante de cara a la lectura de la entrevista, le comenté a Fixon que yo tenía un reproductor de cassettes y se la mostré en la cámara, en la imagen podéis verla, de ahí que en este último párrafo Fixon mencione mi reproductor de cassettes. ]

Nací en los ochenta, en casa de un músico, puesto que mi padre es músico. En el estudio de ensayo que él tenía, había anaqueles y anaqueles con discos de vinilo. En una de las repisas para los discos estaban los discos míos y de mi hermano, desde Parchís de España hasta Topo Gigio, creo de Argentina. Para mí era súper emocionante entrar en el estudio cuando mi padre no estaba, y coger uno de sus discos, no de los míos, y ponerlo. Ahí fue cuando pude descubrir artistas increíbles como Isao Tomita o Alan Parsons Project. Pasaba tardes enteras sentado en un sillón, poniendo discos y analizando las fundas de los discos, aprendiéndome el nombre de los músicos que habían participado en la grabación, el ingeniero de grabación, el editor de audio, el sello que lo había publicado. Si de pronto encontraba un texto escrito por los artistas o los agradecimientos, me encantaba encontrarme con ello. Por estos motivos, el material físico tiene un significado inigualable con el material digital, lo que no quiere decir que tenga una menor calidad, sino que no hay nada equiparable a tocarlo y tenerlo en las manos. La música debe perdurar mucho más de lo que perdura en un USB. 

Por ejemplo, en el cassette que saqué en Illegal Alien, usamos una foto con un pájaro, hecha por una chica de Yucatán, México. Se utilizó con un texto sacado de una película, que dice un actor mexicano, Tin-Tan (Germán Valdés), que me encanta. El texto está dedicado al diablo y me lo sé de memoria porque lo conozco desde que era niño y me fascinaba: 

«En mi amplio deambular digno y nocturno he llegado a conclusiones muy concretas: La Humanidad es una hipócrita. Los hombres acuden a Dios como al dentista pero ocupan al diablo para divertirse, sin tan solo mencionar una sola vez “gracias, diablo mío”. Por el contrario, después de pecar, también dan gracias a Dios por lo que han gozado. Pobrecito del diablo, qué lástima le tengo». 

Este tipo de detalles son muy significativos, y lo mismo hemos hecho con el cassette de Hate & Tenderness, buscando los contrastes, empezando desde el título, pasando por los colores… Este tipo de cosas son lo que permite el material físico. También hay un texto, escrito por mí, que dice:

«Bebemos del mismo litro, salimos de la misma cueva, y aún así a veces buscamos en el odio y la fuerza que la ternura nos entrega»

Estos pequeños regalos, como las pegatinas que encontraba en los discos de mi padre, cuando me sentaba durante horas y horas, que él no había visto y yo lo pegaba en mi patinete. Terminaba escuchando cualquier cosa, pero me encantaba encontrar cosas, como en el vinilo de “La Guerra de las Galaxias”, que tenía un pequeño cómic en blanco y negro en el interior. 

Por estos motivos creo que el cassette toma relevancia ahora, además de que el coste de producción es menor que el del vinilo. En el cassette de CRAVO, por poner otro ejemplo, hay una pequeña pieza de arte que hice yo, que todavía no ha visto él personalmente. Pronto recibirá el cassette y estoy deseando que lo vea. 

Repito, no se trata de ser purista, es una realidad. Es como el sexo y el cibersexo, por más maravilloso que sea el segundo nunca va a ser como en la realidad.

Lo mismo ocurre en el mundo de la literatura y los libros. No es lo mismo ir a una librería, que te recomiende el librero, oler los libros, dejarte llevar por las estanterías solo por curiosidad… Quizás, hace unos años, el debate entre lo digital y lo físico se planteó mal, como una batalla en la que solo podía haber un ganador. En realidad, creo que se trata más de una redimensión del mundo físico con la llegada del digital, en cierto modo son complementarios. Quizás te gusta mucho un track y quieres tenerlo en vinilo, pero no todos los tracks que tengas querrás tenerlos en vinilo, para eso el digital es muy cómodo, y lo mismo ocurre con los libros.

Sea como fuere, en ANAØH, combináis tanto lo físico como lo digital, como hacen muchos sellos, y creo que ahí está el camino.

Sí, creo que es así. Estoy muy ilusionado con lo que se viene en los próximos meses, estamos trabajando con artistas de alto nivel y recibimos también propuestas muy interesantes, ¡tengo muchas ganas de seguir adelante! 

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