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UROZ | Perfil y Mix 007

Cada vez estoy más convencido de que, en realidad, solo hay dos tipos de djs. Y no estoy pensando en maniqueísmos del estilo “buenos” y “malos” ni tampoco en juzgarlos según si son “comerciales” o “underground”. Este tipo de categorías están más basadas en los gustos personales de cada uno que no en algo realmente tangible, definitorio, algo que se desprenda del propio trabajo del dj y de cómo este afronta su trayectoria musical, su técnica o su repertorio de tracks; de cuáles son sus fuentes para nutrirse tanto de viejos temazos como de lo más nuevo y candente del panorama.

Es decir, más que entrar en una discusión acerca de ello, me decanto por proponer, por sondear otras posibilidades que tengan que ver con otros factores (igual esto suena muy rimbombante, pero veréis que no he inventado nada, ni mucho menos).

A la hora de encontrar rasgos definitorios de djs, pienso en un par de categorías que pueda sernos útiles si queremos comprender por qué un dj pincha lo que pincha; y que eso, al mirarlo un poco más con detalle, nos lleve a algo más amplio, hacia algo que aborde sus conocimientos tanto musicales como de la cultura de club, su visión de la noche, su manera de ganarse la sala, todo esto, bien entendido.

Hecha esta intro a modo de warm up (nunca mejor dicho), ¿existe un criterio sencillo, práctico, no exclusivo ni elitista que nos sirva para encontrar un vínculo entre lo que suena en los altavoces y el circuito neuronal del dj que tenemos en la cabina dándolo todo?

Mi respuesta más consistente, por ahora, es sí. Y es muy, muy simple:

El mundo de los djs se divide entre djs residentes y djs invitados. En función de a qué lado pertenezcas esa noche, tu hora, tus temas, tus movimientos, tu mirada, tu confianza, el feedback que recibas, las dificultades o buenas jugadas que hagas: todo cambia si eres del club o vienes de fuera.

Al hablar de djs residentes y de djs invitados, ni se me ocurre compararlos en términos de calidad: hay djs invitados horribles y otros geniales, y residentes sosos y residentes que parece que sean ellos los arquitectos del local, los garantes de que todo funcione, como si ellos hubiesen montado el soundsystem y tuviesen como un detector de temazos en plan Shazam pero para captar las necesidades y expectativas del público en cada momento.

Respecto a esta sincronía intuitiva entre club y dj residente, tan fascinante como poco habitual (por desgracia, no en todos los clubes los residentes tienen voz, voto ni la confianza y apoyo de una dirección responsable, atenta y con ganas de arriesgar y confiar en los suyos). A veces, los residentes son considerados una especie de relleno que deben hacer exactamente el papel de aguantavelas para que el dj invitado salga laureado, con todo el pastel para él y la billetera rebosando cash.

Llegados hasta aquí, podría seguir definiendo de manera genérica a los residentes y alargame con descripciones y cosas que posiblemente tampoco os digan nada nuevo. Eso sería, como escritor residente en solitario de mi propia web, un gran error para vaciar la web de visitas y hacer que los servidores que alojan este site tengan tan poco trabajo que salgan fuera a fumar. Porque en este texto esperamos otra cosa, así que toca subir las mayúsculas y soltar el nombre que nos pone en órbita mientras suena su sesión: UROZ.

© Mikel GMZ Photography© Mikel GMZ Photography

© Mikel GMZ Photography

Recuerdo cuando estaba haciendo una lista de los artistas que me parecían más estimulantes del Sónar Barcelona 2015 para eldiario.es y me topé con Adrián Uroz. Mentiría muy fuerte si dijese que sí, que seguía su trayectoria y que vamos, era un clásico de mis noches en el Moog. Pero lo que sí ocurrió es que, al rastrear su SoundCloud, el potente número de noches que pinchaba en el Moog y los nombres de los artistas invitados con los que compartía cabina, me quedé con los ojos así.

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En otras palabras, si en vez de dedicarme a escribir y a loopearme con el teclado QWERTY (no confundir con un teclado ROLAND) al llegar a casa después de haber salido (en aquellos lejanos dos mil ocho y dos mil nueveI), me hubiese gustado ser un dj como UROZ. ¿Y por qué, si se puede saber? Vamos a hablar de ello, siendo escueto y desde la admiración: Adrián Uroz tiene un acercamiento a la electrónica que proviene de otros géneros y de otro tipo de locales. Así de fácil: a mayor bagaje musical previo antes de que uno se dedique a pinchar, más posibilidades, recursos y criterio tendrá en su haber junto a sus discos. Se comenta que UROZ arrancó como dj por allá 2005, y la sala que fue su primera inmersión intensiva y en la que estuvo varios años como residente totémico e infalible, no es otra que Depósito Legal (Depo para los habituales) en el Hospitalet de Llobregat. Fijémonos en lo que todavía está escrito en su web acerca de Adrián Uroz:

«Probablemente a causa de un extraño crossover musical, su estilo consiste en un catálogo de subgéneros y debilidades que incluyen desde las cenizas del electroclash, hasta el acid house, de la electrónica minimalista cercana al pop hasta la frialdad del techno mas oscuro y contundente. Una mezcla aparentemente caótica y contradictoria a la que él consigue darle sentido gracias a su experiencia previa como clubkid»#Depo

Si hacemos un vistazo rápido a los eventos de Resident Advisor en los que está listado UROZ (no aparecen todas sus actuaciones en el Moog ni en otros lugares, pero este 2016 hay 20 eventos, el último publicado llegará el 20 de noviembre y pinchará con Álvaro Cabana como invitado), nos encontraremos nombres que, además de ser conocidos, destacan por ser también artistas eclécticos y con registros que fácilmente pueden dejar a un residente fuera de lugar, haciendo un set al uso para salir del paso y dejándole al invitado la sala más confusa y dispersa que receptiva y con ganas de más.

Pero Uroz, precisamente, disfruta mucho más cuando tiene un reto por delante con un factor a priori fuera de su control y una sala que tiene que ganarse a pulso y a la que tienes que llevar al siguiente nivel yendl a por todas. Si eres residente de un club como el Moog, que una vez se llena no hay quien quiera irse de ahí, y que por su sala pequeña y compacta tienes al público casi encima, el contacto directo con la sala tiene que gustarte, tienes que gestionarlo, es decir, será mejor que te guste esta presión segundo a segundo porque no hay alternativa: no tendrás una tarima elevada o un escenario alejado que te permita tomar distancia y poner tus temitas sin despeinarte. Capacidad de reacción, constantes sinapsis electrónicas en tu cabeza para captar qué retiene a unos y qué rechazan los otros, y siempre con el ojo puesto a lo que el dj invitado esté tramando para hilar, todavía más si cabe, el cambio o el aterrizaje con clase y contundencia.

Uroz se las ha visto, siguiendo la lista de RA como mero ejemplo de name dropping, con Daniel Maloso, Cora Novoa, Iñigo Vontier, Marc Piñol, Ángel Molina y, cómo no, con Undo, gran sensei de los residentes barceloneses y que sigue en Razzmatazz marcándose sets que es mejor no grabar. En el Moog tampoco se recomienda grabar a Undo cuando pincha, porque mueves la mano y te pones a bailar a lo loco y te queda un vídeo tan pésimo como este.

Una de las múltiples pesadillas de un dj convencional es acabar vaciando la sala a pesar de intentar llevar la sesión hacia el lugar en el que (obviamente) confíaba que los clubbers le seguirán hasta el final. La otra pesadilla es cómo seguir si el dj de antes lo está petando: por ejemplo, hace poco escríbía sobre cómo Pan-Pot cerraron un escenario de DGTL Barcelona 2016 deslucidos por una brutal sesión de Óscar Mulero justo antes. Imaginaos que este tipo de retos o de momentos algo delicados, sin alardear ni tan siquiera darle importancia, son los que más te empujan a pinchar on fire, arriesgando y dedicándote track a track a construir lo que llevas meses, días o años mezclando, probando, comprando y coleccionando.

Uroz | Perfil y MixUroz | Perfil y Mix

Uroz | Perfil y Mix

Antes de ponerse a pinchar, Uroz va fichando con miradas fugaces los diversos grupos que hay en la pista, el rollo que llevan, si están despiertos o de bajón, si parecen entregados al baile o más bien de paso. El escáner de Uroz antes de pinchar es discreto, rápido y eficiente, no necesita más: ni saludar al público dándoselas de dj cool y amigable, ni entrar pegando un subidón forzado para marcar terreno, ni tampoco suele tener a 10 colegas en la cabina sacándose fotos y haciendo el pelele o dándoselas de whatever VIPS (por suerte, el Moog en general no ha optado por fomentar este tipo de clientes). Uroz, y eso es extensible a todos los residentes del Moog actuales, se siente parte del club en el que pincha semana sí y semana también, siendo más que un dj: es habitual verle controlando que la iluminación esté bien, hablando con colegas, otros conocidos, obviamente con los djs con los que suele pinchar cada x meses, y también con la gente que curra en el club. Nunca fuera de tono, salvo cuando toca poner orden. Faltaría más, si hay que comentar a algún indeseable que se modere pegando saltos, Uroz no se corta y se lo comenta. Y, claro, a ver quien le dice algo al que te está haciendo bailar más de lo que esperabas y sin previo aviso. Que los djs se preocupen por la sala es algo que dice muchísimo de la libertad que el artista siente que tiene ante los platos. Si pinchas con la misma confianza y apoyo en tu casa y en tu club, lo lógico es que ese lugar pase a ser, también, otro sitio en el que, si no fuese por los cristales de los vasos y algún que otro pisotón, te pondrías las alpargatas y la bata.

Como quizás se desprende del perfil que he intentado transmitir hablando de Uroz, llevaba ya bastante tiempo dándole vueltas y con muchísimas ganas de poder tener un set suyo. Todavía es pronto para confirmarlo, pero también comentamos la posibilidad de hacer un segundo podcast complementario y en otro estilo totalmente diferente al que tenéis listo en SoundCloud.

Pasen y bailen, clubbers. Si te quedas sin Moog una noche o sencillamente vives demasiado lejos como para poder improvisar y plantarte ahí a darlo todo, esta hora con el mix de Uroz, mezclada a base de techno y pulida con viajes a los clásicos de coleccionista, pasando por un toque acid.

Postdata: Cuando alguien piensa en un podcast se imagina grabándolo en casa o en el estudio, ¿cierto? Uroz, junto a los residentes del Moog, tienen por costumbre grabar los podcasts de sus sesiones en directo, con la pista ardiendo. ¿Acaso no es lógico hacerlo así cuando te lanzas a pinchar y la pista es una extensión del comedor de tu casa?

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