«Barcelona no es el lugar para ser DJ, aquí es mejor ser dealer o charcutero» —F600

Miguel Conejeros comenzó a petarlo en los ochenta con Los Pinochet Boys, pioneros de un nuevo modo de concebir el rock/pop/electrónico/experimental en Chile y Latinoamérica. Con Fiat600 (F600) se sitúa como un compositor al margen de la dinámica masiva, con la mirada puesta en la búsqueda de nuevas propuestas e interesado en desarrollar una peculiar combinación sonora a partir de la investigación de recursos técnicos: programaciones, polirritmias, grabaciones de campo, secuencias, y cualquier elemento que pueda proporcionar a su música un punto de vista personal. Aterriza en Europa en 2001, muy a lo Odisea Style, y desde entonces se ha ocupado de la musicalización de encuentros artísticos, desfiles de moda, presentaciones publicitarias, asesorías musicales para agencias y otros proyectos. Ha participado en diversos festivales de música: Sónar, Mutek, Periferias, LEM, Algorythm, Versus Electronics, &more. F600 es actualmente un Productor, Asesor Musical y DJ director de Shelternoise ; colabora con los Netlabels, Epasonidos y Pueblo Nuevo.  Además co-dirige el sello de música electrónica Nice Cat Records.

La explosión del techno, a parte de llegar gracias a los numerosos avances tecnológicos, coincide con una época bastante oscura para la humanidad. En vez de usar las máquinas para mejorar la novena sinfonía, metemos luces estroboscópicas, unas rayas, unos buenos altavoces y nos lanzamos a la bacanal ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Crees tú también que es representativo de algo? Pura diversión y alienación, ¿Sin más?

El contexto en el que Don Ludwig escribió la novena era muy diferente, (que también déjalo correr...). Entonces ¿por qué volver a retomar algo que no representa el espíritu de nuestros tiempos y que además está perfecto como está? Desde luego revisitar los clásicos siempre es bueno y muy saludable para entender y aprender de ellos; pero en un sentido de representación y comunicación que para mí, al fin y al cabo de eso se trata, entiendo que es mas relevante e inquietante una mirada hacia adelante desde un contexto hiperrealista del presente. Claro. Rayas, luces estrobóscopicas y las saludables bacanales tienen que ver, desde luego, con la existente urgencia de evasión en muchos casos. Pero todo esto está relacionado con lo que vemos a diario, y con la que está cayendo a nuestro alrededor. Creo que no necesita más explicación. Todo esto gira en torno a la cultura musical, que siempre a rodeado a las actividades que permiten expandir la mente y liberarnos.

¿Qué nos puedes contar del verano del amor, del Acid House del final de los ochenta? ¿Qué significó para ti esa explosión creativa?

Siempre, incluso desde niño, mi aproximación a la música ha sido a través del sonido y el ritmo, incluso mas allá de las melodías o las canciones; fue muy fácil que una música tan rica en sonidos novedosos y con una vocación absolutamente rítmíca me conmoviera al instante. En lo creativo, abrió la cancha, expandió los límites. Se impuso la forma abierta ante la forma cerrada. No obstante, el Acid House en su génesis estuvo estrechamente relacionado con las drogas, ya que la comunión a nivel sensorial es perfecta, hablan de lo mismo. Algo así como irse de paseo por Júpiter un ratito. ¡por lo menos allí no tenemos que sufrir a personajes como Piñera o Rajoy...o Mourinho! 

Vives y trabajas en Barcelona, ¿mola ser un Dj en esta ciudad? Ya sabes, con la crisis y demás movidas, la cosa está mal —que te voy a contar— pero...¿Hay salidas? ¿Pinchar en un club de streaptease?

No, no mola. Hay pocos clubes, muchos prejuicios y los bares en los que se puede pinchar o tocar cada vez son menos y con el sonido más precario. El umbral de tolerancia de la sociedad catalana es cada vez más bajo. Yo creo que para ser Dj Barcelona no es el lugar, aquí es mejor ser dealer o charcutero. Dj me temo que no, my friend. Tocar en una casa de putas o en un club de streaptease me encantaría de verdad. Sería algo realmente excitante. Lamentablemente, por lo general os promotores de esos lugares no están por la labor y en la mayoría de los casos su sentido estético es bastante cuestionable. 

Últimamente te has puesto fino de nuevo con los remixes y tus LP. ¿Qué tienes de fresco para nosotros? ¿Hacia donde andan tus temas? ¿Con qué influencias trabajas?

Este último mes de febrero he estado promocionando mi último disco como F600. Se llama The Voices from Hypothalamus. Es un vinilo de 12” editado por Nice Cat Records, tiene seis tracks originales que suena muy bien. Fue masterizado en Mastering Studios en Londres. Allí, al parecer, controlan este oficio. The Voice from Hypothalamus tiene una vocación claramente rítmica. Se podría decir que va más orientado al club, pero sin dejar de lado esos elementos más mentales que le dan un carácter distinto. El verdadero hilo conductor de este trabajo es el juego entre los planos de las voces, de ahí el nombre.En cuanto a las influencias, las vinculo con los estados de ánimo. Los días en que voy más cabreado, la rábia me motiva. En otros, es justamente la tranquilidad la que me da la concentración y las ganas necesarias para encender los cacharros. Por lo general, el proceso de trabajo y las influencias que lo acompañan en el día a día suelen ser muchas y diferentes; pero lo que sí tengo claro y que es una inspiración constante es lo saludablemente inadaptado que me siento respecto a esta sociedad .

Una pregunta en plan distendida, curiosidades gossip: ¿tu fiesta más mítica? Aquella en la que tu sudor parecía el de todos (y todas). Si te acuerdas, claro.

Los caballeros no tenemos memoria...Recuerdo alguna en mi casa de soltero que parecía, literalmente, dejara  la película Kids como un juego de guardería. Prefiero guardarme los detalles.

Otra de fácil, ¿Cómo nace en ti la devoción por todo esto, momento en el que descubres que este es tu camino?

En el colegio, en una actuación con mis colegas. Hicimos ver que éramos los Kiss, con maquillajes y trajes muy bien logrados. Lo petamos. 

¿Alguna idea de dónde estará la electrónica dentro de, pongamos, 10 años?

Es muy difícil decirlo. Cuando se cree que ya no hay nada como lo de antes, llega alguien que le da cuerda al reloj, de nuevo. Lo que sí creo es que cada vez más las etiquetas se van difuminando. Visto cómo está el patio y la factura de la luz —que la siguen subiendo— parece que en un futuro próximo va a quedar poco de la electrónica. El unplugged será el asunto. 

¿Qué es lo que hay que escuchar y leer del pasado 2011, y qué nos depara el 2012?

Humildemente, creo que habría que leer a Coloane, a Lovecraft, los cómics de Chris Ware. Escuchar a Humberto Maturana y a Regis, a Oscar Petterson Trio y Burzum, a Actress y a Violeta Parra, a Move D y a Jorge Gonzalez, a Polvorosa y a Theo Parrish, a Arthur Russell y The Books, a Drexcya y Lucho Barrios. La lista es larga, te la comentaré extensamente otro día, cuando estemos delante de mis discos.

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